TCS para niños


En el caso específico de los bebés, la Terapia Craneosacral (TCS) les ayuda a liberar tensiones muy sutiles, distorsiones, desbalances y lesiones en el tejido conectivo, médula/columna, cráneo y cerebro que hayan podido producirse en el proceso de nacimiento (especialmente durante cesáreas, extracciones con aspiradora, fórceps o con el uso de medicamentos fuertes durante el proceso) o durante la gestación.

Dichas lesiones pueden manifestarse (no siempre) como problemas sensoriales y motores, problemas de aprendizaje, desarrollo tardío y otros. También, estas tensiones aunque sutiles, en ocasiones se ven reflejadas en desórdenes emocionales como hiperactividad o agresión, en parte porque las tensiones o desbalances físicos crean una molestia emocional.
craneosacral
Generalmente es muy difícil que los mismos niños se den cuenta de esos desbalances, ya que ese ha sido su estado natural desde que nacieron. Por esto los pequeños no pueden comunicar lo que les está sucediendo y llegan a expresar dicha molestia física a través de un desorden emocional.
(Si a un adulto lo metiéramos en una caja de cartón muy pequeña, tarde o temprano empezaría a gritar)

La TCS es ampliamente recomendada para bebés y niños, ya que es una forma de sanación muy suave y gentil que ayuda con una gran variedad de situaciones asociadas con dolor y disfunción, como:
Problemas motrices y de coordinación
Problemas de aprendizaje y de lenguaje
Problemas ortopédicos
Desórdenes del Sistema Nervioso Central
Dolores de cabeza y migrañas
Estrés
Insomnio
Cólicos
Traumatismos (golpes, caídas, accidentes)
Desórdenes infantiles (Déficit de Atención e Hiperactividad)
Autismo
Desórdenes neurológicos (Parálisis Cerebral)
Entre otras