Aprenderemos?
En la Edad Media, las clases “pudientes” usaban platos y vasos de estaño. En los platos de estaño, los ácidos de los tomates causaban una oxidación cuyos residuos químicos resultaban tóxicos para el cuerpo humano, resultando
entonces una ‘epidemia’ de envenenamientos. Al suceder esto, los platos nunca fueron cuestionados, se culpó a los tomates de ser venenosos. En los vasos de estaño se bebía alcohol, igualmente la reacción química del alcohol
con el estaño producía estados de narcolepsia que terminaba en parálisis comatosa por envenenamiento. Tampoco se les ocurrió cuestionar los vasos, culparon al alcohol.
Es obvio que para estas personas, aún las ricas y educadas, la visión del mundo que tenían era muy limitada, no incluía química como “logos”. La química, ya existía, siempre ha existido, el universo es un fenómeno químico,
solo que no había sido descubierta. En el 9° año del Siglo 21, nos podemos ufanar de tener una buena comprensión de la química, hablamos de química orgánica, bioquímica, fitoquímica y sus múltiples ramificaciones. Vemos a la
población de la edad media y decimos que sus mentes estaban veladas por una torpeza notable en comprender cabalmente las cosas, de tal manera que, en su ignorancia contribuían a su propio envenenamiento, en total ausencia de conciencia. Así los vemos a ellos y lo paradójico es que nosotros estamos haciendo lo mismo.
Como consultor en comportamiento humano, no ceso de sorprenderme del nivel de ignorancia entre personas muy educadas, de coeficiente intelectual elevado, que enferman y mueren de enfermedades que son fácilmente prevenibles mediante hábitos alimenticios adecuados a la estructura, composición y función del cuerpo humano. He visto médicos que enfermaron y murieron de cáncer al optar por quimioterapia en lugar de nutriterapia basada en las sustancias anti-cáncer. He visto profesionistas químicos, fármaco biólogos, y catedráticos universitarios en estas áreas, enfermar y morir por enfermedades que emergen de la violación de leyes químicas referentes a pH y enzimas, he visto altos ejecutivos de empresas con “inteligencias” envidiables, obesos, diabéticos, cirrosos, psoriáticos, hipertensos, cuyos padecimientos son causados por decisiones alimentarias basadas en supuestos y mitos urbanos.
Muchos de ellos terminan sometiendo su inteligencia al Alzheimer.
¿Cuánto hemos avanzado de la Edad Media al Siglo 21? Aparentemente muy poco. Perdonando la redundancia: “Vemos a la población actual y decimos que sus mentes están veladas por una torpeza notable en comprender cabalmente las cosas, de tal manera que en su ignorancia contribuyen a su propio envenenamiento en total ausencia de conciencia. Super educados y completamente ignorantes. Ingieren antojos, fritangas, refrescos, hamburguesas, bebidas “enriquecidas”, pizzas, alimentos procesados, galletas, dulces, lácteos, y carnes hormoneadas, y productos contaminados con pesticidas y productos químicos tóxicos. Vivimos inmersos en un entorno saturado de contaminación química de unas 100,000 sustancias sintéticas – carcinógenos, neurotoxinas, desestabilizadores hormonales, supresores del sistema inmune, excitotoxinas- desgastados por comidas chatarra, productos
domésticos tóxicos, contaminación de agua y aire, contaminación visual, enfermedades infecciosas, fármacos sintéticos, humo de cigarro, alcohol.
Radiados 24 horas al día, 7 días a la semana por emisiones electromagnéticas, estresados por pobreza y por la inseguridad económica y pública, consumismo galopante, y ritmos de trabajo agresivos. Serán muy fregones en sus
consultorios, oficinas, cátedras y púlpitos, llenos de títulos y reconocimientos, pero tratándose de sus cuerpos, se encuentran entre la gente más ignorante de la sociedad. Así han sido educados, así continúan educando a sus hijos.
¿Tenemos esperanzas?
Desde el punto de vista de educación, sabemos que para llegar a ser un profesionista eficiente, en el área que sea, necesitamos adquirir los conocimientos necesarios y suficientes para desempeñarnos exitosamente en nuestro campo, cualquiera que éste sea, sin esos conocimientos estoy frito, ejerceré pobre o mediocremente en mi área y la sociedad premiará o castigará económicamente mi desempeño. Sin embargo, todas estas personas que ejercen como médicos, ingenieros, abogados, arzobispos, catedráticos, etc., son antes que nada cuerpos humanos. Como tales, si desean un desempeño proficiente a nivel biológico, necesitan aprender los conocimientos básicos, necesarios y suficientes para cuidar y mantener su organismo. Lo que vemos suceder contradice esta lógica, podrán tener conocimientos varios a nivel de doctorado, pero en lo que se refiere a proteger su salud y prevenir las enfermedades, tienen conocimientos de kínder. ¿Cómo es que personas tan “inteligentes” sean tan inconscientes de sus necesidades nutricionales básicas?
Ignoran que el glutamato mono sódico causa cáncer, que los refrescos y las harinas son las principales causas de obesidad y diabetes, que el aspartame aniquila neuronas, que las carnes frías contienen químicos que las hacen ver
rosadas y frescas pero causan cáncer, que los excesos proteicos de la cocina norteña causan enfermedades cardiovasculares y cáncer. Ignoran que al asar la carne sobre las brasas, se forman dos sustancias tóxicas muy potentes llamadas hidrocarbonos aromáticos poli cíclicos (PAHs) y aminas hetero cíclicas (HCAs) que son formadas cuando la grasa escurre sobre las brasas evaporándose en humo que se adhiere a la carne, esto también sucede cuando los alimentos altos en proteínas se cocinan a altas temperaturas en horno, microondas o plancha. Ignoran también que las sustancias que usan para lograr “vida de anaquel” en los productos industrializados son en sí, venenos para sus sistemas inmunes. A consecuencia terminan enfermos. Lo más sorprendente es que los experimentos nutricionales transgeneracionales realizados en 1930 por el Dr. Francis M. Pottenger pronosticaron lo que está sucediendo ahora con los humanos. El Dr. Pottenger demostró que al manipular la dieta de los gatos (comida chatarra), los gatos se degeneraron agravándose generación tras generación:
• Al finalizar la primera generación los gatos empezaron a desarrollar enfermedades degenerativas y exhibir conductas apaticas.
• Al finalizar la segunda generación, los gatos desarrollaron enfermedades degenerativas de jóvenes y empezaron a perder su coordinación.
• Al finalizar la tercera generación, los gatos habían desarrollado enfermedades degenerativas desde la infancia, algunos nacieron ciegos, otros débiles y de corta vida. La mayoría de los gatos de la tercera generación no pudieron reproducirse.
• La cuarta generación fue la última, todos los gatos sufrieron casi todas las enfermedades degenerativas encontradas en la medicina humana y murieron, no hubo sobrevivientes, no hubo quinta generación.
¿Aprenderemos alguna vez de nuestra historia?
Cómo es que estas eminencias, lumbreras, capitanes de industria, banqueros, políticos, ignoren que el cuerpo necesita oxígeno, agua, calidad de alimentos y ejercicio para poder establecer un buen nivel de desempeño, no solamente un desempeño pobre o mediocre que no tolerarían ellos mismos en sus profesiones, en sus burocracias o en sus empresas. Su acervo cognitivo es proficiente en lo de hacer para tener, pero totalmente deficiente es el ser con
calidad. ¿Será esto por diseño o será accidental?
Para hurgar en esta cuestión, necesitamos dimensionar el contexto, el teatro de operaciones, estas cosas no se dan en el vacío. La telaraña que todo incluye: Intereses Creados. Una sociedad sana no es negocio. Vivimos en un sistema capitalista neoliberal. En este esquema económico, la dignidad y la vida humana no son prioritarias. Las utilidades lo son, y esto determina que la capacidad de hacer para tener, sobrepasa sin miramiento todo valor moral y ético. La obsolescencia planificada, estrategia tan exitosa en el mercado rinde increíbles utilidades. Así que, fue una decisión fácil y expedita extrapolarla al cuerpo humano. Partiendo de la premisa que la buena salud es mala para los
negocios, garanticemos pues una salud marginal en donde enfermos no diagnosticados deambulen penosamente de nacimiento a muerte, lo que nos creará a futuro un enorme rebaño de enfermos crónicos en diversos estados degenerativos que se convierten en consumidores cautivos de fármacos y servicios médicos. ¿Y cómo se puede lograr eso? Manteniendo a la gente absurdamente ignorante de su realidad holística: espíritu-mente-cuerpo.
En otros espacios he propuesto un Teorema de Sistemas Fluyentes que dice:
“El organismo sobrevive si fluyen a su través energía, información y materia en calidad y cantidad compatible con su sobrevivencia”. Obviamente que el esquema alimentario en boga y uso hace caso omiso de esto. Un estudio estadístico de los EUA indica que por primera vez en 200 años, los niños americanos tienen una expectativa de vida menor que sus padres. Asma infantil ha subido un 200%, obesidad infantil un 400%, los desordenes de ADHD y el autismo se han acelerado asombrosamente y un 30% de los niños padecen dos o más factores de riesgo cardíaco. Ni que decir de las enfermedades crónicas degenerativas que ahora atacan la sociedad, incluyendo niños, adultos jóvenes y mayores. Según el censo de salud, en 1940 el 22.5% de la población americana padecía una enfermedad crónica degenerativa, 40 años después la cifra se dobla a 45% en el censo del año 2000. Obviamente que la ingesta de productos encontrados en la dieta moderna americana no es compatible con sus organismos ni en cantidad ni en calidad.
¿Por qué y cómo se te niega la información?
Si hace un poquito más de 7 décadas conocemos la manera de prevenir cáncer, se antoja la pregunta: ¿Por qué las autoridades pertinentes han tomado la decisión de negar al pueblo, a la ciudadanía, a quienes se supone sirven, la información nutricional preventiva para blindar sus cuerpos contra el cáncer? Es evidente que las “estructuras de poder” en nuestra sociedad hacen hasta lo inconcebible para mantener a la sociedad ignorante en la dimensión alimentaria. Por estructuras de poder entendemos: gobiernos, a nivel municipal, estatal y federal; industria privada, alimentos, servicios médicos y medicinas; e intereses transnacionales. Así podemos entender al cuarteto del poder que se beneficia económicamente de la degradación prematura producida por haber implementado la estrategia de la obsolescencia planificada en el cuerpo humano.
Durante la Segunda Guerra Mundial, debido a la escasez de alimentos procesados y animales se evidenció en Europa la baja en indicadores de enfermedad y defunción con una correlación estadística paralela. Bajó la oferta bajaron los indicadores de enfermedad y muerte, subió la oferta después de la guerra y subieron los indicadores de enfermedad y muerte. Los Alemanes invadieron Holanda, confiscaron todos los alimentos procesados y animales para llevarlos a Alemania en donde había escasez por el bloqueo del Mar del Norte por los Aliados para impedir su abasto, dejando a los Holandeses con semillas, granos, frutas y verduras y… desapareció el cáncer de Holanda. Esto está documentado, Los resultados de ésta experiencia fueron publicados por el Dr. Wim Romijn en su ensayo “Health and Prosperity” en 1954. Estos hechos forman parte de la historia, el Dr. Cornelius Moermann decidió investigar el ¿por qué? Y descubrió las sustancias anti-cáncer mencionadas ya, que si las integramos a nuestros esquemas alimentarios prevendríamos las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. La primeras dos causas de muerte en los EUA, la tercera…??? Iatrogénesis. (Léase errores médicos).
¿Cómo se mantiene este estado de cosas? Garantizando la ignorancia nutricional de las masas, en la inteligencia que en este caso “las masas” incluyen a los profesionistas muy educados e “inteligentes” que mantienen el aparato productivo en marcha. Las corporaciones más poderosas son: fármacos, medios de comunicación, agro-empresas, alimentos y bebidas. Estas cuatro industrias transnacionales: Fármacos, Agro, Medios y Alimentos, son una familia disfuncional en términos de salud, que mantiene relaciones incestuosas diseñadas para generar utilidades inmensas… lo que las hace altamente funcionales en términos económicos. Pero esto solamente es posible si logran mantener a la sociedad en un estado de estupor nutricional.
Si la sociedad saliera de su trance hipnótico, estas súper mega industrias se verían confrontadas con pérdidas desastrosas. Por lo mismo, su desarrollo sostenido depende de nuestra estupidez, otra forma de referirnos a nuestra
ignorancia nutricional. Ergo, empezando desde el kínder se inicia la indoctrinación, la desinformación y el engaño.
Recuerda: Tu salud impide el progreso. Así que estás condenado/a al atole con el dedo.
Donnato de la O.
Consultor Holonómico
Maestro Trofólogo




Alejandro Guerrero Juarez on Wed, 13th Jan 2010 5:44 pm
Totalmente de acuerdo con Usted, es el mejor articulo que he leido en referencia a la salud, siempre lo he pensado el que estamos atrapados por estos sistemas de alimentacion y lo mas triste es que nunca nos van a soltar.
Nos queda unicamente tratar de abrir las conciencias y buscar la manera de mejorar esta situacion.
Agradesco por esta informacion y deseo que mas gente logre aprovecharla.